domingo, 29 de diciembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
A sangre fría
“el caso Clutter fue, seguramente, el primero de los numerosos crímenes horribles, aquellos asesinatos masivos que acompañaron a los asesinatos políticos...Quizá por primera vez Capote percibió como una sociedad se definía a sí misma en relación con sus crímenes, con su capacidad para asesinar”.
La primera valoración es que me ha gustado mucho el libro (no se si será deformación profesional).
A lo largo de todo el libro llama la atención la riqueza narrativa de Capote, capaz de trasladarnos al mismo lugar en el que ocurre el crimen, de adentrarnos en la sociedad americana más rural y recóndita, de describir lugares con la misma riqueza de matices y detalles que describe los personajes y su personalidad y sentimientos mas íntimos.
Primero prepara el camino retratando la vida común, ordinaria, alejada de cualquier sobresalto de la familia Clutter.Creo que cualquiera de nosotros, con matices, podríamos identificarnos con esa familia .Para colmo todos sus componentes, en particular el cabeza de familia y su hija, parecen adornados de enormes cualidades que les hacen a nuestros ojos entrañables y que provocan aun si cabe una mayor repulsión a tan violento crimen.
Llevan vidas apacibles ,ayudan a sus vecinos ,son envidiados y queridos a la par ,y un buen día ,sin que nada haga presagiar desenlace tan fatal, su vida acaba de forma brutal ,inesperada ,al tiempo que absurda.
Esto en mi opinión conecta con la fragilidad de la vida y nuestra exposición constante a riesgos, ni siquiera sospechados por nosotros, que reflejan lo mutable de las circunstancias, de tu propia realidad e incluso existencia.
.
Por contraposición se nos expone a dos personajes en principio despreciables que de forma casi casual y absurda acaban con la vida de toda una familia.
A pesar de que los investigadores tratan de buscar una explicación “lógica “al brutal crimen, la realidad se impone a lo largo de las paginas del libro.
Lo más difícil de comprender es el absurdo, la acción sin causas ni móviles ni beneficios, lo poco pensado, la perversión, y en este caso, el "asesinato sin motivos aparentes", quizás por esa tentación constante que acompaña a la naturaleza humana de saber, buscar el porque de las cosas.
Resulta relevante, al tiempo que brillante narrativamente hablando , la simbiosis delictiva que se establece entre Dick y P,erry y sus victimas y a su vez entre ellos mismos , así como la extraña manera de elegir a sus víctimas por las descripciones de un compañero de prisión de ambos, que se convierte en el único medio para identificar a los asesinos.
Ambos despliegan un amplio catálogo de perversiones (baste el ejemplo de los abusos sexuales de Dick y su afición a los menores de edad), no manifiestan conciencia, arrepentimiento, o cualquier emoción empática, propia por otro lado de las personalidades psicopaticas.
Resulta sorprendente el giro final del libro cuando la evidencia se impone a la intuición o previsión .A lo largo de todas las paginas del libro ,desde la ideación del delito y la descripción de las personalidades de los asesinos ,Perry parece un ser mas conectado a las emociones ,incapaz de ejecutar tan macabro plan ,casi abocado a ello por la personalidad arrolladora de Dick, llegando incluso a parecer por momentos que es una victima del anterior ,resultando que al final es el ejecutor de la familia y que sus aparentes emociones ,su percepción de la perversión y maldad de Dick no son sino fruto y reflejo de su propia enfermedad mental ,que no de una sensibilidad (antesala de ello son sus ideaciones a cerca de sus hermana y la posibilidad de que ella hubiese sido la habitante de la granja ).
Comencé al principio de mi comentario hablando de la deformación profesional y es que la descripción de las circunstancias personales, familiares y sociales de los asesinos recuerdan, y mucho, a los informes del equipo técnico de la Jurisdicción de menores.
La importancia de la familia, de los valores que solo ella puede transmitir y la seguridad que al individuo proporciona, por contraposición al efecto devastador que genera la desafección familiar o la exposición y sobreexposición a la violencia y degeneración durante nuestra edades mas tempranas, van inevitablemente unidas a la trayectoria vital del ser humano, al respeto, o a la trasgresión de la norma (de todo esto es un claro ejemplo Perry).
Por el contrario la casualidad y la causalidad de Dick, querido por su familia, con opciones en el mundo educativo y laboral, revelan la importancia de una buena elección en aquellos que tienen una alternativa y las consecuencias nefastas que genera lo contrario.
La hipocresía de la sociedad en general, la desconfianza, el sistema penitenciario americano, la descripción del corredor de la muerte, la incertidumbre de los que se encuentran en el mismo son también temas tratados en el libro.
En definitiva que el libro me ha encantado tanto narrativamente hablando, como por las emociones que provoca.
Montse, Las Palmas GC diciembre 2013
miércoles, 9 de octubre de 2013
Maridos
A cuentagotas.
Maridos es un libro para leer a cuentagotas.
Es un libro ideal para la alcoba, para leer cada noche uno o dos relatos antes de cerrar los ojos; como puente entre el sueño de papel y el sueño de tinieblas.
En pequeñas dosis; para saborear cada rincón de unos párrafos plagados de sentidos y evocaciones. La prosa es de estructura sencilla, de palabras claras y llanas, con frases de gran intensidad que condensan al máximo situaciones cotidianas y filosofías de vida y de vidas.
Menos es más. En tres o cuatro folios Angeles Mastretta desenvuelve argumentos que otro autor hubiera decidido desarrollar en una novela corta. Exige el máximo de atención al lector, si quiere envolverse en la plenitud del sentido que encierra cada renglón.
Son historias de mujeres. Son historias que se cuentan las mujeres. Son esas historias que las mujeres desgranan a media voz en un rincón de una cafetería, en una terraza de verano o en la intimidad de una sala de estar; con franqueza, sin excesivos adornos, con la crudeza de una realidad que las asfixia y las maltrata.
Son historias que cuentan las mujeres a otras mujeres.
Son historias de mujeres que aman y quieren ser amadas; que necesitan el amor, que tienen que conformarse con algunos de los sucedáneos que la vida les dispensa en cada atajo; mujeres que, llegada la ocasión, lo arriesgan todo a una pasión incierta.
Son mujeres abandonadas a su suerte en un escenario de corte conservador en el que el hombre impone sus caprichos. Y al fin y al cabo, ¿qué pueden esperar de los hombres, seres egoístas, egotistas y ególatras que nada comprenden?
Es la vida. La fantasía de la autora añade, adorna, corrige, dramatiza; ahora bien, la base es la realidad cotidiana, una realidad que se impone al arte ya a la literatura.
Mastretta describe un patrón de referencia de relación de pareja basado en la referencia inicial del matrimonio tradicional; un modelo en el que el marido marca aparentemente las reglas, toma las decisiones y dispone a su capricho; un mundo en el que la mujer acata y asume a su manera esta dominación, si bien se protege y se defiende con una mayor fortaleza interior y con un control de los afectos del grupo familiar; en ocasiones, incluso, se atreve a traspasar la frontera que marca el límite de la fidelidad y la convención.
Historias marcadas por la pasión, por la atracción fatal, por el dominio de los sentimientos, con grandes dosis de resignación y de asunción de lo inevitable.
Maridos es un libro para leer a cuentagotas.
Es un libro ideal para la alcoba, para leer cada noche uno o dos relatos antes de cerrar los ojos; como puente entre el sueño de papel y el sueño de tinieblas.
En pequeñas dosis; para saborear cada rincón de unos párrafos plagados de sentidos y evocaciones. La prosa es de estructura sencilla, de palabras claras y llanas, con frases de gran intensidad que condensan al máximo situaciones cotidianas y filosofías de vida y de vidas.
Menos es más. En tres o cuatro folios Angeles Mastretta desenvuelve argumentos que otro autor hubiera decidido desarrollar en una novela corta. Exige el máximo de atención al lector, si quiere envolverse en la plenitud del sentido que encierra cada renglón.
Son historias de mujeres. Son historias que se cuentan las mujeres. Son esas historias que las mujeres desgranan a media voz en un rincón de una cafetería, en una terraza de verano o en la intimidad de una sala de estar; con franqueza, sin excesivos adornos, con la crudeza de una realidad que las asfixia y las maltrata.
Son historias que cuentan las mujeres a otras mujeres.
Son historias de mujeres que aman y quieren ser amadas; que necesitan el amor, que tienen que conformarse con algunos de los sucedáneos que la vida les dispensa en cada atajo; mujeres que, llegada la ocasión, lo arriesgan todo a una pasión incierta.
Son mujeres abandonadas a su suerte en un escenario de corte conservador en el que el hombre impone sus caprichos. Y al fin y al cabo, ¿qué pueden esperar de los hombres, seres egoístas, egotistas y ególatras que nada comprenden?
Es la vida. La fantasía de la autora añade, adorna, corrige, dramatiza; ahora bien, la base es la realidad cotidiana, una realidad que se impone al arte ya a la literatura.
Mastretta describe un patrón de referencia de relación de pareja basado en la referencia inicial del matrimonio tradicional; un modelo en el que el marido marca aparentemente las reglas, toma las decisiones y dispone a su capricho; un mundo en el que la mujer acata y asume a su manera esta dominación, si bien se protege y se defiende con una mayor fortaleza interior y con un control de los afectos del grupo familiar; en ocasiones, incluso, se atreve a traspasar la frontera que marca el límite de la fidelidad y la convención.
Historias marcadas por la pasión, por la atracción fatal, por el dominio de los sentimientos, con grandes dosis de resignación y de asunción de lo inevitable.
Jose Las Palmas GC Noviembre 2013
El último encuentro
EL ÚLTIMO ENCUENTRO
Os propuse esta novela porque aunque apenas tiene intriga, y pronto sabemos de qué va todo, trata de forma intrigante temas que interesan a todos: la amistad, el amor, la traición... y la necesidad y, al mismo tiempo, la imposibilidad, de comprender completamente la verdad de nuestra vida.
Lo que me interesa de esta historia - como de todas las historias de amor – es que se hace imposible para sus tres protagonistas. Y ni siquiera al final sabemos si es la amistad o la traición o ambas cosas las que la hicieron imposible para cada uno. Pero está bien saber que sólo por esa pasión ellos – los hombres ya ancianos - saben que no han vivido en vano.
De la mujer, Krisztina, se cuenta mucho menos, como si fuera más que el objeto amoroso, un personaje secundario, casi un pretexto platónico para el protagonismo de los hombres. Al final, se dice que ella también tenía su carácter, también le ocurrieron cosas, en un sentido diferente a como lo interpretan los hombres. Y al morir, llama a Henrik y no Konrad y el propio Henrik no lo entiende bien cuando se entera ya tarde.
Este segundo plano en que aparece en cierto modo Krisztina subraya para mí una idea que se apunta en otro lugar, la de que “... la amistad es la relación más intensa de la vida y... que por eso se presenta en tan pocas ocasiones”. Y efectivamente, en esta historia parece que la amistad se impone a la pasión. Pero además, la omisión de detalles sobre Krisztina y su mundo interior ilustra la dificultad y finalmente, la negativa de Henrik - ¿de todo hombre? - para comprender y conocer a la mujer amada.
Aunque esto no le ocurre con Nini, la nodriza, con la que se entiende más allá de las palabras. Es muy bonito cuando de niño está tan gravemente enfermo y la hacen venir a Francia desde su tierra y cuando está mejor van juntos a Bretaña y debajo de una higuera les parece que el mar murmura como los bosques en su patria y sin decirse nada el niño y la nodriza piensan que todo está conectado en el mundo.
Me parece un acierto narrativo que aumenta la impresión de autenticidad que Henrik, primero cuando cuenta en general su vida y la juventud de los tres y luego, cuando habla a Konrad anciano, lo hace con tristeza, como si no lo entendiera todo del todo. Creo que es mas o menos vagamente, lo que nos ocurre a todos. A Nini le reconoce que sabe la realidad pero quiere la verdad y su monólogo – un tanto extraño pero propio de un anciano de esa época - responde muy bien a esa pauta.
El silencio de Konrad anciano, aparentemente frustrante, habla bien de lo que no se puede ni es necesario expresar con palabras. En cierto modo, su actitud está ya anticipada en un episodio de la juventud de ambos cuando visitan juntos a los padres de Konrad y éste le cuenta todo lo que ellos han sacrificado, lo responsable que se siente e incluso el deseo de su muerte que ha llegado a sentir. Cuando se van de esa ciudad, sintieron los dos que algo había ocurrido entre ellos. Como si uno de los dos le debiera algo al otro. Aunque todo esto no se podía precisar con palabras.
Otro aspecto interesante es la interrelación entre la historia individual de amor y la amistad traicionados e imposibles y el contexto de decadencia y fin de un mundo en el que se desarrolla: el de la nobleza y burguesía del imperio austro-húngaro que también asistió a su extinción sin comprenderla. Ese contexto por una parte explica las situaciones, la atracción de Krisztina y los límites de la amistad entre el hijo del noble guardia imperial y el brillante “advenedizo” que nunca sería un soldado de verdad porque era diferente, Por otra parte, da muy bien el tono de conclusión, de pasado irrecuperable, de despedida a los personajes y al mundo que se va con ellos.
Es posible que eso sea también el inconveniente, una excesiva localización en el tiempo y espacio concretos que a veces presentan como trasnochadas emociones y sentimientos. No estoy segura.
En conjunto el libro tiene muchos aciertos, un estilo muy personal y una prosa llena de poesía que se lee con mucho gusto.
Pero para que Inmaculada pueda ejercer profesionalmente su análisis psicológico de caracteres y personalidades, recomiendo La herencia de Esther del mismo autor. Realmente inquietante.
Consuelo. Madrid octubre de 2013
miércoles, 24 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
martes, 9 de abril de 2013
El abuelo que saltó por la ventana y se largó
La novela “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” de Jonas Jonasson tiene un título distinto a muchos otros libros por su complejidad y longitud. En el idioma original, el sueco, se habla, en lugar de ‘abuelo‘ del ‘hombre de 100 años de edad’. Esto en combinación con ‘saltar por la ventana’ llama aún más la atención del posible comprador y lector. Se nota así desde el principio que es una novela distinta, rara y no nos asombra que algunas editoriales la rechazaran y no quisieran publicarla. Después llegó el éxito mundial y mantuvo por ejemplo en Alemania durante casi un año el primer puesto de ventas, sin publicidad, sólo por recomendaciones.
El contenido de la novela no deja a nadie indiferente. Los lectores están o muy entusiasmados con la historia de Allan Karlsson o la rechazan por completo. La cuestión es el porqué de estas reacciones.
La novela, hay que decirlo, no tiene un valor literario. El autor es periodista de profesión y escribió un texto básicamente periodístico. No es de un lenguaje muy elaborado y no busca la reflexión ni la trascendencia. Se basa en los diálogos y la acción, un acontencimiento lleva al siguiente y de tal modo se va formando una historia. En realidad son dos historias entrelazadas, y las dos cuentan la vida del protagonista, Allan Karlsson.
La primera relata sus experiencias durante las cuatro semanas en mayo del 2005 después de haber cumplido 100 años de edad y la segunda empieza con el cuarto capítulo del libro, donde se centra en sus primeros 100 años, de 1905 hasta 2005.
Todo se centra en el personaje de Allan Karlsson. El lector pronto se da cuenta que la novela consiste de una sucesión de muchos episodios o relatos cortos, una cadena de acontecimientos que forma la vida del protagonista. Pero a la vez se refleja en la novela todo el siglo veinte, desde la revolución rusa hasta el fanatismo de terroristas suicidas de hoy en día, pasando por la política de la eugenesia, la guerra civil española, Los Alamos y la bomba atómica, la revolución china, las maniobras del servicio secreto en el Irán del Shah, la Unión Soviética con su gulag, Corea del Norte y la guerra de Corea, la corrupción en Bali etc. Karlsson conoce a Oppenheimer, Harry Truman, Stalin y su matón Beria, a Kim Il Sung, a Mao Tse-tung y a Lyndon B. Johnson entre otros y en partes parece ser otra historia de Forrest Gump, pero con un protagonista inteligente y especialista en dinamita y en volar puentes.
La novela deja al lector continuamente con una sonrisa contenida, y a veces con muchas ganas de reirse a carcajadas de las estupideces, los disparates y la ignorancia de los personajes y su mundo. El pragmatismo sincero e incorruptible de Karlsson que trata a todos de igual a igual, aunque sean grandes jefes de estado o dictadores temibles, los desenmascara y los desmitifica totalmente, los deja desnudos ante las risas de la gente.
El protagonista de la novela con su única meta de pasarlo bien con una copa en la mano es un personaje anárquico e indestructible con un optimismo contaminante para sus lectores. El valor central detrás de sus actos es el derecho fundamental de nuestra sociedad, la libertad. Allan Karlsson no se deja dominar o manipular por nadie, ni por Stalin, ni por el jefe del servicio secreto iraní, ni por la enfermera Alice y menos por una doctrina política o religiosa.
La ironía, el sarcasmo, las situaciones que recuerdan a las películas mudas, las situaciones ‘slapstick’, como por ejemplo la salida de Vladivostok o las entrevistas en la prisión iraní nos hacen reir y nos liberan por un momento de la opresión mental en nuestras vidas cotidianas.¿Qué mejor remedio contra la depresión que el ejemplo de un hombre centenario que se fuga de un asilo y encuentra un futuro junto a un nuevo amor bajo el cálido sol de una playa paradisiaca?.
Stefan, Las Palmas de Gran Canaria, mayo 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
Tres Noches
TRES NOCHES. AUSTIN WRIGHT
“Todo se remonta a la carta que Edward, el primer marido de Susan Morrow, le envió a ésta en septiembre pasado. Había escrito un libro, una novela: “¿le gustaría leerla?”
Así inicia Austin Wright lo que para mi es una de las novelas mas interesantes que he leído últimamente y que ha sido calificada por otros autores y críticos con epítetos como “obra maestra”, “escalofriante y muy hermosa” o “inteligente y apasionante”. Suscribo todos ellos.
Ya el primer capítulo “ANTES”, aventura sin contar la historia, cual va a ser el resultado de la lectura del manuscrito por parte de Susan. Ella desde que recibe el libro de Edward se siente temerosa del replanteamiento que su lectura puede darle a su vida. Susan tiene miedo de iniciar la lectura del libro porque intuye que le hará pensar y que lo que piense sobre si misma y lo que han sido sus matrimonios le llevaría a concluir que no le gustaba. “Leía para dejar de pensar en si misma”.
Cuando empezamos a leer el manuscrito de Edward “Animales nocturnos” desde el primer capítulo nos hacemos una idea de cómo es su protagonista Tony Hastings y podemos concluir que estamos ante una persona metódica y aburrida. Su mayor aventura es conducir toda la noche en el viaje en dirección a Cape Cod. No sabe reaccionar ante la situación imprevista, el ataque de que es objeto junto a su familia. Y se siente frustrado porque se da cuenta de esa ineptitud. Y una vez pasada la primera impresión vuelve a lo cotidiano, al orden que tenía antes de la desgracia para salir adelante.
Desde esas primeras líneas aprecio un paralelismo entre la vida y la forma de ser de Susan Morrow y Tony Hastings. Son dos personas que se dejan llevar por otros mas fuertes que ellos.
En el caso de Susan por su primer marido, Edward el escritor, a quien tolera todo tipo de extravagancias, hasta ella se sorprende “¿cómo pudo ceder tan sumisamente?” cuando él decidió marcharse a una cabaña a escribir. Y sigue en la misma actitud con su segundo marido, Arnold que la convence aún teniendo una aventura “de que este matrimonio…es lo suficientemente sólido para resistir cualquier atracción rival. No da para molestar a un consejero matrimonial”. Y cuando finaliza la lectura del libro y Arnold le ha planteado la posibilidad de cambiar de ciudad, aún a sabiendas dela insatisfacción que dicha situación le produce, termina aceptándola por seguir en su rutina, en su papel de “esposa de médico”.
Tony Hastings se deja llevar por su esposa e hija, que en pocas pinceladas, sobre todo la segunda, aparecen como mas fuertes que él. Se deja llevar por los asesinos y se deja llevar por Bobby Andes.
Me impresionan tremendamente dos puntos del libro: la descripción de la desolación que siente Tony al llegar a su casa vacía después de enterrar a su esposa e hija; “planificaba aquellos redescubrimientos de la ausencia de modo que se presentasen como una sucesión regular de sorpresas, para mantener constante el flujo de la pesadumbre”. Y los diálogos en la cabaña entre los asesinos, Ingrid, Susan, Tony y Bobby Andes. Son de una agilidad y dramatismo espectaculares.
Por último, me parece especialmente interesante el dualismo justicia-venganza que se plantea a lo largo del libro. Cómo evoluciona Tony Hastings desde un primer momento en que expresa que “tuvo deseos de venganza. Eso lo molestó y se mordió el labio”. Hasta tratar de justificar la misma cuando ve que el sistema no funciona, comprende que legalmente no se va a hacer justicia, y empujado por Bobby Andes, cuando persiguen a Ray, acaba manifestando “da igual que haya matado a Lou Bates o que su detención sea ilegal, porque él mató a Laura y Helen y eso es irrebatible”.
El final de los dos libros me parece desigual. Me desilusiona el de Animales Nocturnos, el final diría que absurdo de Tony; me sorprende y encanta el de Susan. En cualquier caso, ambos son un reflejo de la vuelta a lo cotidiano que siempre han ansiado ambos personajes.
Beatriz, Las Palmas de Gran Canaria, Abril de 2013
domingo, 27 de enero de 2013
Lo que el día debe a la noche
El motivo de proponer la lectura de este libro obedeció a la necesidad de acercar a los miembros del Club a su autor, Yasmina Khadra, seudónimo femenino bajo el cual se esconde su verdadero nombre, Mohamed Moulessehould, un exmilitar Argelino convertido en reconocido escritor. Hace ya unos años, cayó en mis manos otra obra de este escritor, “ Lo que esconden los lobos” , la cual versaba sobre un tema aún lamentablemente de actualidad, el integrismo Islámico, y que me impresionó, tanto por su belleza narrativa, como por la sensibilidad que se trasmitía con su lectura. Probablemente influenciado por su propia experiencia vital y su pasado como comandante del ejército, esta temática es recurrente en parte de su obra, por lo que en un principio pensé proponer “ El atentado” , pero dada la frecuencia de suicidios que impera en los últimos libros que se han leído en el Club, me incliné por “Lo que el día debe a la lo noche”, que al fin y al cabo es una historia de amor. Camino
Las Palmas de Gran Canaria 11 de marzo de 2013
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